El vago tras esta idea.

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Colombia
Un vago estudiante de la muerte... (inspirado en "No Tan Alto" - Gracias Pablo).

miércoles, julio 09, 2014

Las lecciones del mundial.

En el post previo (La invitación) escribí sobre cómo se comparaba el mundial de fútbol a una fiesta de esas a las que se desea ser invitado. Ya que terminó nuestra participación en el mundial, considero que quedaron muchísimas lecciones que valdría la pena discutir.

EL TRABAJO EN EQUIPO.

Desde el primer partido Colombia demostró jugar con muchísima cohesión, recordando que el encanto del fútbol es el trabajo en equipo. Eso sí, siempre de la mano de una dirección acertada. Los 3 partidos de la primera ronda no solo deleitaron a los conocedores del buen fútbol, sino que también mostraron a una selección de alto poder defensivo y ofensivo (apenas recibió 2 goles mientras que marcó 9), y en el partido contra Uruguay se sobrepuso a la pierna fuerte y al juego accidentado de los celestes para vencerlos sin ninguna duda por 2 a 0.

Muchos (y me incluyo ahí) pensamos que sin Falcao la actuación de Colombia sería discreta, debido al angustioso 3-3 en Barranquilla contra Chile (selección que mostraba un fútbol muy ordenado y que avanzó a octavos de final) y en los amistosos quedaban algunas dudas sobre la capacidad del equipo como eso: como equipo. Pero en el primer encuentro contra los griegos, se vio algo muy diferente. Se vio un equipo de verdad, jugando un fútbol elegante pero efectivo. Atrás parecían quedar los tiempos del "toque-toque" como especulación del manejo de pelota y se veía una selección compacta, que volvía muy rápido de ataque a defensa y en el que su máxima estrella, James Rodríguez, parecía más un volante mixto que un media punta. Para muchos (exceptuando un pelón idiota que disfruta destilar veneno porque su compinche no está como DT) el fútbol de Colombia se parecía más al "jogo bonito" de Brasil, que las actuaciones verdeamarelhas parecían destacarse más por su pobreza y uno que otro escándalo.

Los colombianos deberíamos tomar eso como referente. En un país acostumbrado a los reconocimientos individuales en lo deportivo, la muestra de que el trabajo en equipo sí puede rendir frutos es un valioso ejemplo a seguir en todos los ámbitos de la vida nacional.

 

LAS INJUSTICIAS.

Los que hemos disfrutado de este deporte siempre, sabemos que los resultados que obtienen ciertas selecciones abren un espacio, una franja en la que la sensación de injusticia queda latente. Recuerdo la eliminación de Brasil, el mejor Brasil de 2 décadas, a manos de italianos primero y franceses después. La frustración de ver cómo estelares como Falcao, Toninho Cerezo, Zico y Sócrates no pudieron levantar una merecida Copa Mundo ha quedado en la historia como una injusticia a verdaderos maestros del balón. Y así, cada uno de los equipos que tuve la oportunidad de ver, lamenta por sus propias figuras la misma situación: Polonia con Lato, Inglaterra con Lineker, Bélgica con Scifo, Francia con esa media banda que conformaban Tigana, Giresse, Platini, Rocheteau, Fernández; Alemania con uno de los más brillantes delanteros que ha dado ese país, Rummenigge, España con "La quinta del Buitre", por mencionar los que más recuerdo. Claro, las polémicas no acaban ahí, la eliminación de Paraguay a manos de Francia en 1998, los arreglos en Corea y Japón, los tropiezos teutones en 2002 y 2006, la ilusión "oranje" en 2010... hasta llegar a Brasil. El partido contra los anfitriones se vería manchado por un polémico arbitraje español (quien después fue felicitado por la FIFA por su "destacada actuación") que dejó de sacar tarjetas a los locales, anuló un gol válido y pitó una falta que derivó en el gol de la victoria de Brasil. Las señales de repudio no se hicieron esperar; todos, menos los brasileros, estábamos convencidos que se había cometido una tremenda injusticia. Pero más allá de esta polémica, a Colombia la mató el pánico escénico en el primer tiempo. Lo demostrado en la semifinal entre Brasil y Alemania fue contundente; la conclusión, nunca le habríamos ganado a Alemania, pero no habríamos sido humillados de esa forma tan espantosa. Algunos creemos que la eliminación de Colombia fue una injusticia para favorecer al local, sin embargo, también es cierto que Alemania, esta Alemania finalista en 2002, vivió dos eliminaciones en cuartos de final (1994 y 1998) para alcanzar semifinales en 2006 y 2010. ¿Podemos mirar al futuro con esperanza? Por supuesto. Pero no hay que descuidar el trabajo a realizar en categorías inferiores: una generación brillante de futbolistas colombianos llamó la atención del mundo y seguramente llegará más madura a Rusia 2018.

EL MÉRITO DEPORTIVO

La participación de la selección en Brasil vino precedida por varios triunfos en deportes individuales y de equipos, mostrando que los eventos deportivos se han convertido en la mejor vitrina del país ante el mundo. Sin embargo y luego del fallecimiento de nuestro único premio Nobel, se abre el interrogante: ¿es el deporte el único campo en el que este país puede destacarse? Es terrible ver cómo algunas personas defienden la explotación extensiva de recursos naturales no renovables y de destruir ecosistemas tan frágiles como los páramos para poder obtener recursos, cuando se requiere dar un paso enorme en educación y salud buscando que los ingresos de Colombia no solo sean percibidos por otros conceptos, sino que también sean administrados de forma transparente. Entre la "confianza inversionista" y la corrupción, estamos frente a un espejismo de progreso que nos dejará arrasados si no se cambia el enfoque y los objetivos que debe tener Colombia como nación. Empezando por dejar de hacer el ridículo en las pruebas PISA. ¿Insinúo acaso que el mérito deportivo es de segundo plano? No, de ninguna manera. Pero no puede ser el único referente: la historia demostró que grandes potencias económicas se construyeron desde la investigación, a partir de la inquietud de alguien sobre un tema específico. Y claro, las artes son también prioritarias para el avance cultural de un país, para ayudar a educar y formar como personas a sus habitantes.

MI CONCLUSIÓN

Esta participación fue aleccionante para muchos sectores, ya que se logró unir a todo el país en torno a una figura: el equipo absoluto de fútbol. Adicionalmente, ese fervor patrio y el orgullo dormido por más de medio siglo de conflicto armado despertaron de forma arrasante. Nos falta muchísimo, muchísimo para poder ser líderes en la región; tenemos problemas serios en la erradicación de la pobreza, se permite el consumo de dosis mínimas de drogas pero no parece existir una política seria de prevención al consumo. La educación cumple a medias en cobertura pero su calidad es desastrosa, las universidades de garaje llenaron de profesionales mediocres y ambiciosos el mercado laboral colombiano y la salud, gracias a la legislación de un personajillo que llegó a presidente, se convirtió en un lucrativo y corrupto negocio que le ha costado la vida a millones de colombianos ahogados entre acciones de tutela, contraórdenes y paseos de la muerte. Es reconfortante lo logrado en un deporte, pero no puede ser venda para que nosotros mismos neguemos la realidad en la que nos hallamos inmersos. En cada uno de los colombianos está el cambio; es tiempo de empezar.

martes, julio 01, 2014

La invitación.

(N. de la R. : Este post fue escrito antes del partido COL-GRE)

En mi vida he asistido a muy, muy pocas fiestas. En algunas ocasiones he rehusado asistir para evitar llevarme sorpresas amargas, porque no tenía ni ropa ni plata o porque simplemente no tenía ánimo de asistir. Asi mismo, he organizado muy pocas, casi ninguna. De hecho, en mi adolescencia lo más que organizábamos con mi hermano eran noches de póker, frituras y cerveza con los amigos que iban a visitarnos. Muy poca vida social con féminas fue la constante en esos años de adolescencia.

Solo cuando entré a la Universidad, pude asistir a uno que otro condumio. Y allí me di cuenta que se pueden identificar muchos tipos de personas, dependiendo de cómo terminen la fiesta. Algunos son los que van a animar, los que van a bailar así lo hagan mal, los que aportan para la vaca y beben moderadamente, que se van temprano despidiéndose de todos y ocasionalmente son mencionados. Así mismo, algunos son "las vedettes": tanto hombres como mujeres que son el oscuro objeto del deseo y por quienes unas suspiran, otras se atreven, solo una logra su cometido. Ídem pasa con las mujeres, pero usualmente existen menos posibilidades de éxito entre los invitados. A menos, claro, que sea el anfitrión el que pueda ser bendecido con estos cariños. Ya que menciono al anfitrión, técnicamente es él quien debería considerarse como el ganador de la fiesta. Pero en algunos casos es ignorado por los invitados del sexo opuesto o tenido en cuenta cuando ocurre alguna clase de desastre en el recinto donde la fiesta es llevada a cabo. Y aparecen algunos que llegan "pisando fuerte", aunque no se vean muy imponentes físicamente: el bailarín experto, el tipo de la labia irresistible, la chica que sin ser muy atractiva despierta el deseo de más de uno, el tipo que estuvo fuera del país o de la ciudad y va a contar sus anécdotas, entre tantos otros. Finalmente los pocos que sobreviven el ajetreo propio de un jolgorio de este tipo caen rendidos antes que termine la fiesta, algunos se retiran en medio de polémicas y discusiones (cosa muy fecunda en esta tierra el dar gente así), y solo algún afortunado que hizo todo bien y al que le salió todo bien, terminó quedándose con la más linda de la fiesta, para no soltarla al menos hasta la siguiente juerga, mientras el resto (que no se explica qué les salió al revés) mira con un dejo de rabia cómo ese afortunado logró lo que ellos deseaban pero se quedaron con las ganas. Ídem con las mujeres que supieron sacarle provecho a lo suyo, a sus encantos bien jugados, a la canción oportuna, al halago bien dicho y se quedaron con el que (casi) todas querían. Y también, con la incertidumbre de saber si aguantaría hasta la otra fiesta.

Hace mucho que no voy a fiestas.

Y lo más parecido a una fiesta de esas selectas a las que uno quisiera ser invitado es el mundial de fútbol.

Con las selecciones pasa mucho de lo previamente descrito. Hay selecciones que llegan pisando fuerte, algunas sorprenden pero se desinflan en primera ronda, están las favoritas de siempre y (por supuesto) el anfitrión de la fiesta, el que espera que la copa se quede en casa.

En este momento, escribo con algunos interrogantes luego de la lesión de Falcao, los amistosos en los que hay más dudas que certezas, el funcionamiento colectivo que a ratos anda y a ratos no. Luego de dieciséis años, volvemos a ser invitados a este fiesta por mérito propio, no agarrándonos del último vagón. Y con un equipo que tiene más de sorpresa que de vedette aunque haya estado como cabeza de grupo (vaya Dios a saber cómo diantres funciona el escalafón FIFA). Imagino a la selección como la niña promedio que se esmera en verse linda, que va no solo a estar sino a destacarse, a dar de qué hablar, a sorprender. Pero también imagino que en su casa desean que no se devuelva tan temprano, que se destaque. Que se traiga de regreso a casa lo mejor que pueda. Porque en su casa (y solo en su casa) creen que la niña ya está en edad de merecer.

Esta casa, Colombia, espera que su niña hermosa llamada "La Selección" se goce la fiesta hasta el final. Y ojalá la fiesta sea de largo aliento.


Vamos, niña hermosa. Danos una alegría, ya es justo.

POSTADA:

Al publicar este post, la "niña sorpresa" está a punto de disputarse con la anfitriona el estar más cerca del anhelado trofeo. A propios y extraños ha sorprendido, mientras en su casa no saben cómo manejar tanta emoción. A la niña bonita de esta fiesta, a la selección de la tierra que me vio nacer, a la representante del país de mis padres, le deseo lo mejor. Que llegue hasta la final, que gane, que se traiga el trofeo a la casa. Pero si no lo logra, ya sabemos que dio de qué hablar. Y que en la próxima fiesta va a ser la niña bonita, bonita, bonita que va decidida a arrasar con todo. Aunque la fiesta sea en la misma Siberia.

martes, junio 17, 2014

¿No es de extrañar? (mi enganche con Keane)

Una amiga me dijo en más de una ocasión que tenía gustos musicales muy cerrados. Eso no es del todo cierto: a mí me gusta la música bien hecha, las letras que dejan alguna clase de mensaje, las secuencias que te hacen dar ganas de agarrar un teclado, una guitarra y querer intentarlo tú también.

Aunque mi habilidad natural se ha decantado hacia la escritura, siempre he sentido una fascinación especial por la música. Y cuando descubro alguna canción que me gusta, termino metiéndome de cabeza en la discografía de esa banda, esperando hallar joyas musicales que nunca han sonado en la radio. Mi romance con The Cure y Jane's Addiction empezó de esa forma. Tanto así que, cuando vino Jane's Addiction a Bogotá, fui uno de los pocos que literalmente se desgañitó cantando "Ted, just admit it...", lo que demostró que muchos de los asistentes estaban más enganchados con "Stop!" o "Been caught stealing", éxitos de la radio de los primeros años '90.

Hace mucho, mucho rato que no me ocurría con una banda lo que me está ocurriendo con Keane. Es una banda atipica (no tienen guitarrista; en cambio cuentan con un tecladista que toca al estilo Manzarek), la voz del vocalista es tremendamente agradable de escuchar y las letras son demoledoras. Creo que esa parte, el lirismo de sus creaciones, es el que más me llenó.

La primera canción que escuché de ellos fue la que todo el mundo escuchó. "Is it any wonder?" (canción que le da título a este post), tiene una de las letras más impactantes que haya escuchado. Y ahí me enamoré de su música.



"Oh lo estas intentando 
Estoy algo sorprendido, estoy cansado
Estoy algo sorprendido y me siento tenso 
Estoy algo sorprendido y no se que creer 
Todos estos días 
después de la miseria vista
Estoy algo sorprendido y siento miedo
Estoy algo sorprendido y siento engañado."


¿No es de extrañar? Una canción brutal en su letra, demoledora en su ritmo, con unas vocales que parecen un reclamo entonado de forma seductora.


Después de esa, una de las más populares de ellos invadíó mis oídos y mi mente: "Somewhere only we know".




"Y si tienes un minuto ¿Por qué no vamos a

Hablar de esto a un lugar 
que solo nosotros conocemos?
Este podría ser el final de todo
Entonces ¿Por qué no vamos
A un lugar que solo nosotros conocemos?"

Pero hubo una canción que me impactó mucho más, que me pareció más fuerte que la primera: "Crystal ball".



"Oh, bola de cristal, bola de cristal
Sálvanos a todos, dime que la vida es bella
Espejo, espejo en la pared
Oh, bola de cristal, oye mi canción 
Me estoy marchitando, todo lo que sé está mal
Así que ponme donde pertenezco"

Cuando empecé a mirar más profundamente en la música de Keane, encontré una canción de esas que jamás sonaron en radio aquí, pero que fue un éxito mundial: "Nothing in my way".




"Y ¿por qué dirías 
Es sólo otro día, nada en mi camino 
No me quiero ir, no me quiero quedar?
¿No hay nada más que decir? 
¿Y porqué mentirías? 
Cuando quieres morir, cuando te duele dentro 
No se porque mientes de todas formas 
Ahora no hay nada más por decir"


Cuando suena esa frase, demoledora por demás, siento que estos músicos han entendido mucho sobre la clase de tribulaciones que encierran a muchas personas en la vida actual. Pero esta canción en particular, "Nothing in my way", muestra la poca valía que tiene el amor verdadero en estos días. Aunque alguien se esté desgarrando por dentro prefiere hacerse el fuerte y decir "aquí no ha pasado nada", "estoy muy bien solo (a)", y frases de ese tenor. Cada vez más egoístas, más autosuficientes, cada vez más condenados a la traición y más cercanos a una soledad amarga.

Debo admitir que Keane ha dejado una huella muy profunda en mi vida musical y ahora se encuentra, en mis gustos personales, al nivel de bandas como Stone Temple Pilots, Pearl Jam, The Doors, Jane's Addiction y Los Tres de Chile. Y parafraseando a Neruda, son "ingleses. Sencillamente ingleses".

lunes, junio 09, 2014

La máquina de escribir.

Ante una serie de fotografías que se publicaron en Facebook en estos días, en las cuales aparezco usando una máquina de escribir Remington, aprovecharé este espacio para contar la historia de la máquina de escribir.

Esta es la anhelada máquina de escribir. Como en muchas cosas de mi vida, esta máquina tiene su historia.

La historia comenzó a partir de una petición  (la cual fue eludida) realizada a una persona, a quien le pedí que viera la película "Las ventajas de ser invisible", para poder debatir un poco sobre la película y exponer que deseaba recibir, al igual que Charlie recibió de Sam, una máquina de escribir para poder usarla como herramienta de creación. Mi apego por las máquinas de escribir viene desde hace mucho tiempo, debido a que en mi época de estudiante de bachillerato tener un computador era un lujo y, además, era lo único que se podía conseguir con relativa facilidad para presentar un trabajo escrito de forma decente. Aunque mis padres tienen una (aún hoy día), sigue siendo de ellos. Y de todos, yo era quien mejor sabía usarla.

Nunca se dio esa ocasión, por razones que no viene al caso mencionar.

Un buen día, viendo esta película con la mujer que mira al mar, no pude evitar contener el llanto cuando llegó la famosa escena de la máquina de escribir.

Esta es la famosa escena:

La emoción contenida de Charlie al recibir el regalo de Sam es indescriptible. Para mí, es una de las escenas más hermosas de esta película.

Cuando ella me preguntó por qué estaba llorando, le conté lo que había pasado, cómo había centrado ilusiones en recibir ese regalo de manos de otra persona pero que, al igual que muchos deseos que había tenido y que no había sabido manejar la forma de comunicarlos, se había quedado en el limbo, diluido en medio de muchas cosas que no ocurrieron. Y que aún deseaba la máquina de escribir pero que, para evitarme una nueva frustración, esta vez me la regalaría yo mismo.

Y ahí es cuando la historia da un giro impensado.
  • LA BÚSQUEDA DE LA MÁQUINA DE ESCRIBIR.
Esta mujercita empezó la búsqueda de una máquina de escribir usada, empezando por su casa. Las máquinas de escribir que tenía (eran dos) fueron vendidas por chatarra hace algunos años. En medio de la angustia por saber cómo conseguir una máquina de escribir, apareció una persona muy cercana a la familia de ella, quien tenía una máquina de escribir que estaba en regulares condiciones de funcionamiento. Haciendo un esfuerzo enorme, ella buscó un taller de reparación de máquinas de escribir (que terminó estando ubicado cerca a donde vivimos) y llevó la máquina. Como se puede ver en la foto, es una máquina Remington, modelo 106 E. De acuerdo a lo que dijo el técnico, esta máquina es de muy buena calidad. Y que por ese hecho, valdría muchísimo la pena el esfuerzo que se invertiría para repararla. El proceso de reparación duró aproximadamente 3 semanas. Casi al finalizar este lapso de tiempo, le informé a esta mujercita que ya me había decidido a comprar la máquina y que estaba programando su compra para el día en que recibiera la prima de servicios a mitad de año. Lo que estaba lejos de sospechar era que esa noche, en casa, me estaba esperando una sorpresa que no imaginaría.
  • LA ENTREGA.
Al llegar del trabajo, entre mi hijo y ella me dijeron que me cubriera los ojos, porque me tenían una sorpresa enorme, de aquellas que me ayudarían a afianzar ese anhelo de ser escritor. Al cubrirme los ojos, pensé: "¿será una máquina de escribir? No, no lo creo... tal vez sea una agenda y un esfero". Cuando me dijeron "ya puedes abrir los ojos"... 

La emoción que se desbordó en ese instante fue enorme, por no decir más. Solo recuerdo haber llorado de esa forma en una ocasión: cuando supe que sería papá de mi hijo. En dos ocasiones los regalos que más me han conmovido han venido de manos de esta persona tan, tan especial en mi vida, que lo único que puedo decirle es que estoy muy agradecido por todo lo que ha hecho durante estos años; que los momentos más difíciles que hemos vivido nos han dado golpes tremendos pero que hemos sabido levantarnos de ellos; que una persona especial no "vale la pena" sino que vale el esfuerzo, las lágrimas, las sonrisas, los esfuerzos, incluso los malos ratos.

Hace algún tiempo, otra persona muy especial en mi vida, una amiga con la que llevamos años de conocernos, me reprochaba mi actitud frente a los regalos, ya que decía que yo era virtualmente imposible de sorprender. Con la lección de la máquina, muchos acontecimientos convergieron en un solo punto. Aprendí que si deseo recibir algo, es mejor sugerirlo y no esperar a que la otra persona adivine qué es lo que quiero; aprendí que los tiempos de encerrarme en mí mismo a reprocharme cosas en medio de la ingesta de licor nunca estuvieron bien y que, si hay personas a mi alrededor que de veras se preocupan por lo que me ocurre, puedo contar con ellas. Hay muchas cosas que he estado aprendiendo apenas hasta ahora; esperaba que este año fuera distinto pero, en medio de tantas cosas que han ocurrido en apenas cinco meses, esto solo apunta a una cosa: estoy saliendo de la oscuridad en la que yo mismo me encerré de forma voluntaria por muchos años.

"Saliendo de la oscuridad" - Gloria Estefan.

Why be afraid if I'm not alone
Though life is never easy the rest is unknown
Up to now for me it's been hands against stone
Spent each and every moment
Searching for what to believe


Coming out of the dark, I finally see the light now
It's shining on me
Coming out of the dark I know the love that saved me
You're sharing with me

Starting again is part of the plan
And I'll be so much stronger holding your hand
Step by step I'll make it through I know I can
It may not make it easier but I have felt you
Near all the way

Coming out of the dark, i finally see the light now
And it's shining on me ( I see the light, I see the light)
See the light
Coming out of the dark I know the love that saved me
You're sharing with me

Forever, forever I stand on the rock of your love
Forever and ever I'll stand on the rock
Can't nobody stop me from watching 
Forever, forever I stand on the rock of your love
Love is all it takes, no matter what we face

Coming out of the dark, (Coming out of the dark) 
I see the light, I feel love shinning on me (Shining, shining)
Shining on me 
Coming out of the dark I know the love that saved me
You're sharing, you're sharing with me, sharing with me, sharing with me

Coming out of the dark,
Making it into the light
Your love shining on me, shining on me, shining on me
Coming out of the dark,
I see the light, I see the light
Shining, shining, shining on me 
Shining, shining
Coming out of the dark
I see the light now
Yes I see the light


Gracias a ti, sirenita, por acompañarme durante todos estos años, por quedarte en medio de este difícil proceso de cambio, por enmendar tus errores y por aceptar que yo enmiende los míos.

"Saliendo de la oscuridad sé que el amor que me salvó, lo estás compartiendo conmigo".

Seguiré saliendo de la oscuridad... para poder brillar como un diamante.

domingo, mayo 25, 2014

La gente del campo.

A todos los verdaderos héroes de este país: nuestros campesinos.

Estos dos últimos años Colombia ha tenido que afrontar dos paros campesinos. Estas personas, que se han encargado de sacarle los frutos a la tierra durante mucho, mucho tiempo, se cansaron de vivir asfixiados por los inflexibles créditos bancarios, por los pésimamente negociados TLC's, por los fletes de los camioneros, por el exagerado costo del combustible, por la misma violencia (sea paramilitar o guerrillera) que no los ha dejado trabajar ni vivir tranquilos. Sobre decir cómo fue la respuesta del Gobierno central: ESMAD y maltrato, para dejar en el aire promesas que no se llevaron a cabo, pero que algunos candidatos aprovecharon astutamente para volverlas caballito de batalla. Y el campo va a seguir igual, porque ningún terrateniente está dispuesto a ceder un metro cuadrado de lo que tiene, sea cual fuere el método usado para conseguir vastas extensiones de tierra.

Sin embargo, esta gente sencilla sigue viviendo allá, en el campo, recordándole al país urbano (que tristemente lo mira con desdén desde el poder central) que hace 100 años la proporción era, precisamente, a la inversa. Salvo muy contadas excepciones (algunas de una ingrata recordación en mi vida personal), práctiamente la totalidad de personas que me rodean tiene ancestros campesinos. Empezando por mis padres, a quienes razones como la violencia de los años 50 y 60 y el descuido estatal hacia el sector agrícola, reflejado en reformas agrarias de escritorio, los empujó a probar suerte en la ciudad, desempeñando oficios para los cuales no estaban calificados. Mi madre trabajó durante años en casas de familia muy prestantes como doméstica, aprovechando todos los conocimientos de gastronomía y de oficios varios que aprendió durante su estancia con las monjas del convento ubicado en su pueblo natal. Mi padre, aprovechando esa característica familiar de la insistencia y la persistencia en aras de aprender, se le midió a diversos oficios que requerían gran despliegue físico, como la construcción de obras civiles (en calidad de aprendiz), acarreos y oficios varios. Hasta que logró entrar a una compañía que le brindó estabilidad laboral. Historias como estas se cuentan por miles, con diferentes enfoques, tanto así que en 1967 se transmitió una novela llamada "Destino: La ciudad", en la cual se recreaba la historia de dos campesinos que probaban suerte en la ciudad, migrando hacia ella y dejando todo lo que conocían atrás.


Hárold, cantautor colombiano, fue el encargado de componer e interpretar el "opening" de esta novela.

Hoy día la migración sigue, aunque esta vez muchos llegan huyendo para salvar sus vidas. La misma ciudad los recibe con enorme desprecio porque ya no hay plazas vacantes para tantas personas; ellos, mientras tanto, siguen esperando que ese gobierno y esa ciudad que los mira con desprecio mientras come lo que ellos han cultivado, resuelva el problema en el que ellos terminaron metidos en el medio: el poder de la tierra (representado por guerrilla, paras, BACRIM y conexos) frente al poder tradicional (el de los López, Gómez, Santos, Lleras, etc; el mismo club de siempre).

A esos nobles ancestros, que me inyectaron en la sangre el amor por el canto de los pájaros en las madrugadas, el disfrute de una aguadepanela con arepa y queso, el tinto de las cinco de la mañana, el olor de la sabana, lleno de humedad causada por el rocío vespertino, a esos ilustres colombianos que crecieron en medio de aves de corral, semovientes, sembradíos de papa, maíz, arveja y fríjol, a ellos les doy infinitas gracias porque sin su trabajo ya habríamos muerto de hambre todos.


La gente del campo: mis tíos, algunos de mis primos que se quedaron, amigos de mis padres, parientes lejanos... a todos ellos, mil gracias por su trabajo, por evitar que el arrogante raizal bogotano se muera de hambre y tenga qué ir a comprar a las plazas de mercado.

A mí no se me olvida que tengo sangre campesina, me indigna mucho ver cómo prefieren algunos creer que petróleo, oro y saqueo es progreso.

jueves, mayo 22, 2014

Autoaceptación.

No tengo mucho qué decir, salvo esto:

"—Mira, estoy cansado de sentirme culpable. Sólo quiero rehacer mi vida."
Business in the bedroom - Anne Oliver

Solo quiero recomponer el rumbo, volver a soñar, sentir que puedo llegar tan lejos como quiera.
No quiero sentirme culpable, no me interesa seguir juzgándome con rudeza.
Estoy seguro que tengo muchas cosas buenas que me servirán de herramienta para poder salir avante.

"Self esteem" - The Offspring

Solo era un imbécil sin autoestima, que no había entendido el valor de su fuerza interior. Esto sé que va a tomar tiempo, pero como el que siembra dátiles, los frutos serán estupendos.

domingo, mayo 18, 2014

El caramelo.

Durante estos años de convivencia, parte del hecho de que nos mantengamos juntos con la mujer que mira al mar ha sido la tolerancia a ciertas cosas que no nos agradan del uno al otro. De hecho, dentro de esos ejercicios de tolerancia, cada uno ha explorado en los campos de más interés del otro (en lo que a hobbies respecta). Uno de esos hobbies que ha sido la "manzana de la discordia" ha sido ver telenovelas.

Debido al tiempo libre que le queda a esta damita luego de hacer cuanto oficio hay pendiente en la casa, ella se ha distraído viendo novelas. Una de ellas fue "Amo de casa", la cual mezcla situaciones dramáticas con uno que otro chascarrillo que la hace divertida. Y dentro de los personajes que desfilaron por la historia, apareció uno que me abrió una pregunta tremenda: se trata de Mireya, la abogada, personificada por Katty Sáenz (ex-reina de belleza, esposa de Sebastián Martínez).

Mireya es una abogada despistada que tiene un corazón muy limpio. Muestra de ello es la ayuda que le brinda a "la vecina" (Bertha) durante la traumática situación post-divorcio en la que su ex-marido (Roberto) desea dejarla en la calle, sin más. Pero más allá de eso es la forma en la que trata a quienes la rodean: particularmente con "el vecino" (Francisco), de quien ella termina enamorándose pero que, al darse cuenta de la lealtad de él hacia Bertha, decide hacerse a un lado sin dejar de apoyarlos. Sentimientos puros a más no poder. Y con ese trato tan, tan dulcecito, más de una carcajada me alcanzó a sacar. La frase de la mujer que mira al mar la sacó del estadio: "Mireya es todo un caramelo". Y ahí me surgió la pregunta: "¿por qué demonios nunca he conocido a un caramelito así?"

https://www.youtube.com/watch?v=ht4dS-ryPBI
Como no puedo insertar el capítulo 158, donde Mireya le habla del "contrato íntimo de derechos", ahí dejo el link.

Me tomé unos cuantos días para pensar en el por qué. Y terminé encontrando la respuesta, la cual es desalentadora en ciertos aspectos: nunca conoceré un caramelo así, porque yo soy ese caramelo (pero con algo de mancha en el corazón, lo que me ha hecho sufrir por efecto propio). Tambíén he llorado detrás de las puertas, he reconocido cosas buenas antes de decir adiós, pero no he podido hacer lo que Mireya hace: seguir ahí a pesar de lo que le pueda doler.

Estoy, por decirlo de algún modo, "condenado" a estar con mujeres de carácter duro, recias, de mucho temple. Y eso en parte también es un problema, porque en medio de su dureza a veces me arrancan una que otra lágrima. En algunos casos, por desmedidas respuestas o por reacciones que, aunque justificadas, son exageradas. Esa "sensibilidad artística" que cada vez que es tocada, que es herida, termina dándome la inspiración para escribir cosas medianamente agradables, solo pueden tocarla, herirla, mujeres de ese tipo. Haciendo un repaso por las mujeres más cercanas a mí, solo una se parece a ese "caramelo": se trata de Adriana. A ella le he secado las lágrimas en dos ocasiones, la he consolado cuando se ha sentido mal, le he recordado lo gran mujer que es. También es un caramelo, un caramelo al que quiero... como a una hermana.

Estoy lamentablemente condenado a ser un "sour candy". En donde la acidez de algunos momentos se compensa con la dulzura de la mayoría de los ratos. Y pues si alguien es capaz de escupir un caramelo agridulce porque le tocó un poquito de mal sabor, seguramente también alguien me sacará a patadas de su vida por no soportar un mal rato. Bueno, ha de ser uno de los bemoles de ser yo.

miércoles, mayo 14, 2014

Entre Normandía y Niza: un año del desembarco.

Hace más de un año cambié de empleo. En un año pasan muchas cosas: ahora veo a mi anterior jefe más frecuentemente de lo que habría podido imaginar. Recibí regalos de agradecimiento de muchos (en realidad, no muchos) diseñadores por un año de trabajo y gestión. También, tuve que contestar dos quejas (en realidad tres) de diseñadores que se molestaron por decisiones técnicas. Creo que eso hace parte del trabajo, también. Pero va un año y ¡no he recibido la tabla de quesos ni los vinos cabernet ni los mariscos de la costa!

En medio de todo lo cambiante que fue mi situación durante este año (en realidad, más de un año ya), aprendí varias lecciones, unas más dolorosas que otras, pero en general ha sido algo provechoso para mi desarrollo personal.

  • VIAJANDO POR EUROPA SIN SALIR DE BOGOTÁ
Saliendo de Granada y sus villas, todas las mañanas tengo dos destinos distintos, los cuales programa el coordinador: uno es la fría costa del noroeste; casi siempre llueve cuando estoy allá. Muy pocos han sido los días en los que recuerde que hay sol. Me refiero a Normandía. Además del incesante tráfico de aviones que rompe la calma en horas pico, a través de la ventana veo cruzar adultos mayores el más de las veces. Imagino que algunos llevarán en sus mentes el recuerdo de batallas lejanas, pensando cómo la vida misma se ha encargado de mantenerlos más tiempo entre nosotros. A veces los veo sentados en los porches de sus casas, refunfuñando contra el clima porque las frías brisas que recorren este lugar les hacen más daño que bien. A veces se ven cruzar jóvenes con uniformes escolares, pero es muy poco lo que aparecen por aquí. Los pocos vehículos que transitan usualmente son elegantes, pero siempre pasan raudos, llevando el afán del que sabe que tiene que ir a algún lugar, sin llevar claro el por qué. Normandía mata por el frío y el tedio. A pesar de tener sitios de música estridente y damiselas hermosas y coquetas, esa parte es de las que solo he visitado un par de veces. En ambas ocasiones, corriendo para no perder el tiquete de vuelta a Granada.

Cosa espantosa es el viento en Normandía. Casi siempre hace frío.

Es distinto cuando debo ir a Niza. Siempre hace calor, pocas veces llueve y cuando llueve, el sitio de trabajo es clemente porque no se siente frío. Al contrario, el calor es muy agradable de sentir. Los atardeceres son bellos, el sol corre a esconderse tras las montañas y aun sin luz natural, algunas partes irradian vida. Se puede comer casi que cualquier cosa, si tienes el dinero para pagar. Mucha gente se mueve por sus calles, el bullicio se enciende desde temprano y a veces sigue, hasta muy tarde, de la mano de los fiesteros que buscan diversión en sus bares.

El destino final de cada noche es siempre Granada. Llego a dormir, usualmente buscando el calor del anafre y el potaje hirviente que se ha cocido en él. Además de hallar refugio en los brazos de la mujer que mira al mar, cada noche, esperando que esas lejanas costas puedan estar un día bajo sus pies.

Los fines de semana salgo muy poco, voy a ver los álamos usualmente. Pero prefiero dormir en compañía de mi dama y mi hijo, son las únicas personas a las que de veras les preocupa ver cómo llego casi de muerte cada viernes, buscando cerrar los ojos para volver a ser abiertos por la picante luz del sol granadino.

Podría haber narrado lo que en realidad ha pasado, pero como en "El Gran Pez", usualmente la historia distorsionada es más bella que la real.

martes, mayo 13, 2014

El oficio de ser mamá.

El día domingo 11 de mayo se celebró en muchos países del mundo el día de la madre. Mientras mi mamá estaba de viaje con mi padre, atendiendo compromisos, yo me quedaba en Bogotá atendiendo a una de las otras dos madres que me importan en el mundo: a la mujer que mira al mar (la otra es mi suegra).

A raíz de un vídeo que apareció en la Internet sobre una entrevista de trabajo (la que ofrecía un puesto sin paga, de dedicación exclusiva y sin más recompensa que el agradeimiento del asociado que sería atendido), estuve reflexionando sobre lo que realmente implica para una mujer ser madre.

La reacción de muchos de los entrevistados cuando se informa que el trabajo no tiene paga es tremenda.

Gracias a los movimientos sociales que datan de finales del s. XIX y principios del s. XX, en el mundo existen muchísimas mujeres trabajadoras, que van a las fábricas de maquilas, que son supervisoras, jefes e inclusive empresarias exitosas. Muchas de esas mujeres tienen la capacidad de resolver infinidad de problemas, además de contar con un plus: tienen en su mente todo el día a una personita que las está esperando en casa, en una guardería, en un colegio, en el hogar de algún vecino. Eso, sin contar cómo se desdoblan cuando este angelito se enferma: en muchos casos (cuando tienen un rango de autoridad) delegan tareas, mantienen contacto con su entorno laborar sin descuidar a su pequeño y solo hasta que ven que está mejor, retoman su tren de vida.

Es complicado cuando se trata de una madre soltera. Y es ahí cuando más valía tiene el esfuerzo que esa mujer hace, porque se vuelve mamá, papá y gerente de hogar, todo al tiempo, todo sin descanso.

He escuchado casos de madres desnaturalizadas que han llegado, incluso, al punto de asesinar a sus hijos (no hace mucho Colombia se conmocionó por el caso de una mujer que asesinó a sus dos hijos, ahorcándolos con un cable de plancha y huyendo para tratar de suicidarse luego; con lo que no contaba es que fuera a salvarse, la rescataran y luego la capturaran); eso da pie a pensar que algunas mujeres no deberían ser madres: es mucho el compromiso que se adquiere al traer al mundo a una personita que no pidió venir.

En términos generales, una mujer que vaya a ser madre debería ser generosa (se le irá gran parte de la paga en mantener a su niño), altruista (porque se acabarán las noches de juerga, los antojos y muchos otros gustos que ya no podrá darse), tolerante (porque en el proceso de crianza deberá enfrentarse con mucho amor a otra persona; que esté en formación es otra cosa), astuta (porque para criar a un niño se debe tener astucia para que el mensaje llegue sin quedar como una aprovechada), de mente ágil (y sobre todo de buenos reflejos), físicamente fuerte (porque las jornadas de crianza en los primeros años son extensas a cual más), de altísimo nivel de atención (un descuido por un segundo puede costarle la vida a un niño) y sobre todo, no olvidarse que está tratando con un niño que apenas está en formación, que seguramente no comprende del todo muchas cosas del entorno que lo rodea. Hay que admitir una cosa: al menos en ese terreno, madre e hijo van jugando iguales. Para ambos la experiencia es hermosa y desconocida.

Infortunadamente la sociedad actual es tremendamente machista, algo que se evidencia en la diferencia de salarios entre hombres y mujeres, en la preferencia de contratar a un hombre en lugar de una mujer, en la violencia de género inclusive. Pero si hay algo que a ninguna mujer se le puede olvidar es que su naturaleza es de una gran fortaleza; así mismo, tiene como punto débil sus sentimientos. Por suerte, muchas madres solteras se centran en el amor a su hijo y eso les da mucho mejor ojo para elegir pareja.

Conozco muy de cerca el caso de un amigo muy querido, quien contrajo nupcias con una (en ese momento) madre soltera. Y como si fuera san José, se encargó de criar al muchacho que no era suyo, como si lo fuera. Llevan más de 14 años de matrimonio; aun siguen muy bien, a pesar de las dificultades que han afrontado juntos. A veces, para ser un buen padre hay que ser toda un madre.

Un feliz día a todas esas mujeres valientes que se quedaron a luchar por sus hijos, además de luchar por y para sí mismas.

jueves, mayo 08, 2014

De arroz con huevo.

Hace mucho tiempo escuché en la televisión esta frase: "cuando el dinero sale por la puerta, el amor sale por la ventana". Cuando la escuché no entendía el por qué de esa afirmación, hasta que vi de cerca muchos casos en los que, por problemas económicos de fondo, parejas y familias terminaron disolviéndose. Recordaba también el consejo de don Álvaro, aquel simpático tendero que me lidió muchas, muchas borracheras en mi peor fase de alcoholismo: "el día en que elija a una mujer, busque una persona que lo complemente. Recuerde que el matrimonio es, ante todo, una sociedad; las sociedades perduran cuando existe el compromiso de los socios para mantenerla con vida".

Y ahí es cuando hago una retrospectiva de mi vida desde hace más de una década.

Cuando la mujer que mira al mar y yo nos encontramos por primera vez, ambos estábamos en situaciones muy complicadas: ella había perdido a su padre dos años antes, vivía sola con su mamá y ocasionalmente con alguno de sus hermanos (a veces 2 de ellos), quienes iban a la casa materna de ida y vuelta. Por mi parte, acababa de terminar un tratamiento siquiátrico y estaba alistándome para retomar lo que había quedado atrás: mi carrera universitaria. En la casa de mis padres las cosas no estaban bien, económicamente hablando; yo no andaba muy estable emocionalmente y me sentía muy solo. Cosa cruel fue darse cuenta que mis amigos eran en realidad los amigos de mi ex. Y con la llegada de esta sirenita, empecé a dejar de estar disperso para centrarme en un solo objetivo: lograr terminar mi carrera profesional. Los líos y problemas que afrontamos no fueron pocos, pero si hubo una cosa que nos fortaleció en ese momento como pareja fue la entereza con la que afrontamos la decisión de vivir juntos, sin más capital que nuestras propias ganas de salir adelante.

Pobreza económica puede ser una riqueza espiritual tremenda: las situaciones difíciles curten y enseñan lecciones valiosas, que de otro modo no pueden entenderse.

Haciendo cada uno su propia lucha, esta valerosa sirenita logró terminar su tecnología en el SENA, mientras yo estaba casi, casi ad portas de finalizar la carrera de ingeniería eléctrica. Durante ese tiempo estuvimos trabajando, yo había conseguido un trabajo de medio tiempo en una firma de ingeniería que quedaba cerca a la casa y ella trabajaba en una multinacional de cosméticos. Luego, el embarazo en que esperamos a Juan Fran, mi graduación, el trabajo y la vida en un lugar distinto al sur que nos curtió como pareja primero y nos despedía como familia, una noche de septiembre de 2007.

Nos quedaron los amigos que nos conocieron en esa época tan dura (por eso es que queremos tanto a muchos de estos muchachos del Averno), las lecciones de humildad, de solidaridad y de entereza; nos quedaron los recuerdos, buenos y no tan buenos, de todas las experiencias vividas; esperábamos nuestra consagración como profesionales, algo que se ha hecho paso a paso.

Ahora, en medio de una nueva crisis (por el desempleo de esta sirenita), milagrosamente no ha faltado nada. Eso sí, ese milagro ha estado sustentado por mucho trabajo mancomunado. Y una noche, en medio de una de las más austeras cenas que hemos tenido (risotto con embrión de pollo, no crean que no), mientras mi mente no hacía sino pensar en lo que no había, esta sirenita me dijo dos frases que me dejaron de una sola pieza. Una de ellas la compartiré con ustedes. Al servir la cena y luego de hacer una de las oraciones más emotivas que haya escuchado jamás, me miró a los ojos diciéndome: "recuerda que no soy como las demás mujeres; ten presente que yo sí soy una mujer de arroz con huevo".

Esa última frase me confirmó algo que he vivido durante años: en los momentos más duros esta mujercita siempre ha estado ahí. Ahora, es tiempo de estar juntos, para seguir buscando soluciones y que en esta casa no falte lo esencial: amor, comprensión, perdón, tolerancia y risas. Muchas risas.

Para la mujer que mira al mar.