miércoles, diciembre 07, 2016

Colin Singleton: Economista.

Debido a una reseña que una persona significativa en mi vida (a quien comparé con uno de los protagonistas del libro sobre el que voy a hacer comentarios en este post, y con quien estoy en una suerte de "paz armada") hizo sobre una obra literaria para "young adult" y que mencionó como una suerte de vida alternativa para el suscrito, le invertí un dinero a comprar el libro "El teorema Katherine" (en inglés se llama "An abundance of Katherines", lo iba a comprar en su lengua original pero me empacaban los otros dos libros de John Green, y procuro comprar libros que sí voy a leer) y debo admitir que lo único que me decepcionó fue el final.

Luego de leer el libro llegué a la conclusión de que la profesión de Colin Singleton debería ser economista. Al final de este post sustentaré el por qué.

He tenido la buena fortuna de contar con personas maravillosas a mi lado durante la última década. Uno de ellos, a quien considero mi muy mejor amigo (Charlie) tiene más cosas de Colin que las que yo pudiera tener. Claro, él tiene las virtudes; yo trato de menguar los defectos en los que el personaje y yo coincidimos (que tristemente se ven reflejados en un aparte del libro en el que el a veces impotable Hassan le pega un vaciadón horroroso a Colin, echándoselos en cara), los cuales me han traído más de un problema con más de una persona. Charlie, todo amor, carisma y dulzura, aparentemente no tenía muchas habilidades sociales... hasta que se juntó con el Averno. Ahí pudo sacar su lado más ... kinky, por decirlo de una forma eufemística. Celebramos todas sus ocurrencias, sus juegos de palabras y sus apuntes a veces salidos de tono, y siempre lo he dicho: es imposible no querer a Charlie.

En alguna ocasión hablamos sobre teoría económica y algo de los libros de Kiyosaki (Charlie, al igual que Colin, es un lector empedernido, amante de aprender idiomas y a quien las matemáticas se le dan a trancazos) y en medio de uno de esos interesantes debates técnicos que sosteníamos cada vez que nos encontrábamos, me dijo algo sobre la imposibilidad de predecir en un mediano plazo el mercado financiero: "eso es tanto como tratar de formular las oscilaciones en una hamaca de un epiléptico en medio de un ataque". Nos reímos y luego empezamos a formular cómo poder salir de la "carrera de ratas". Podría decir que estoy cerca de salir de ella, en parte por un extraño impulso a arriesgarme (eso me llevó a vivir a Medellín, experiencia maravillosa por demás). Pero hasta tanto no esté afuera, no voy a decir que estoy afuera.

Particularmente en ingeniería gran parte del trabajo que se realiza gira en torno a los cálculos de previsión, los modelos que permitan anticipar algo que suceda. El libro gira en torno al personaje ya mencionado (Colin), un niño prodigio que se da cuenta de que no es precisamente el genio que en algún momento imaginaba y que ha tenido una suerte de karma con las mujeres llamadas Katherine. Plantea una ecuación que, luego de analizar en frío (en caliente me pareció una soberana estupidez la ecuación debido a que conocía de antes de leer el libro una mucho más elaborada, la cual citaré más adelante) es muy sensata: usa una ecuación de 8 grado con 5 coeficientes a los que da un valor preestablecido y que le permiten modelar el comportamiento de sus relaciones hasta la última, de la mano con sus limitaciones en el dominio de las matemáticas. Varios de los apuntes que menciona el libro durante la armada de la ecuación me parecieron que iban de la mano con acontecimientos históricos:

  • La "aberración de la K3" me recordó un problema de física moderna llamado la "catástrofe del ultravioleta": el teorema de Rayleigh - Jeans que funcionaba para casi todas las longitudes de onda no servía para la franja ultravioleta. Max Planck lo había resuelto pasando de suponer una transmisión de energía continua a una discreta (es decir, en paquetitos que él llamó "cuantos"), lo que le abrió la puerta a la física moderna a través de la mecánica cuántica.
  • Colin reconoce en un punto que no puede avanzar con su teorema; sorprendentemente Lindsey Wells le ayuda a darle forma. Esto me recuerda la estrecha relación entre Maxwell y Faraday: el segundo, físico empírico, trabajó toda su vida con electricidad y es uno de los responsables de las exposiciones en la Royal Society. Él no tenía los conocimientos teóricos para modelar todos los fenómenos que había estudiado; Maxwell sí.Y las ecuaciones de Maxwell (que explican la concordancia entre el campo eléctrico y magnético) son bellísimas obras de arte matemático.
  • El episodio de la cueva y el aguardiente de maíz evoca una de las costumbres de las zonas rurales, que se disparó durante la gran prohibición: la fabricación de alcohol ilegal, conocido coloquialmente como "Moonshine". Curiosamente recibe ese nombre porque las actividades ilegales de fabricación de licor se hacían a la luz de la luna.
  • Gutshot es un pueblo ficticio, descrito como un lugar de peleas clandestinas que se convirtió en asentamiento primero y en pueblo después. Las Vegas (Nevada) nació de una forma... algo similar. Pero por un marco legal que permite el juego en el estado de Nevada, este pueblo se convirtió en lo que actualmente es.
Hay muchas más cosas alrededor de la historia de la concepción del modelo, pero el "spoiler" no se me da, así que recomiendo leer el libro: contrario a lo que uno pudiera pensar, es ligero de leer y entender, si no se desea profundizar en la parte de análisis matemático, algo previsto por el autor.

LA ECUACIÓN DIFERENCIAL CREADA POR UN ECONOMISTA.

Esta es la razón por la cual digo que la profesión de Colin Singleton debería ser economista: hace unos años encontré una de esas noticias que salen cuando uno cierra una cuenta de correo de Yahoo! y era que un economista había construido un modelo de control óptimo para poder predecir en cualquier relación de pareja (del mundo occidental) las causas que llevarían a su ruptura inminente. Y al igual que Colin, el profesor José Manuel Rey sostiene que todas las relaciones están condenadas a fracasar porque mantener una relación implica esfuerzo (una de las variables de la relación) y que cuando éste cesa, la relación se vuelve inviable. El paper es bellísmo pero no es fácil de leer (implica tener conocimientos de matemáticas avanzadas para poder entender las ecuaciones diferenciales que lo rigen) y en 4 gráficas explica de forma acertada los principales aspectos de ese teorema.

(si quieren leerlo, este link permite descargarlo:    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2847599/pdf/pone.0009881.pdf)

Buscando más obras del profesor Rey, encontré que gran parte de su trabajo gira en torno a la aplicación de las teorías de control óptimo. Uno de sus papers, "Sentimental Equilibria with optimal control" está reservado a investigadores, pero plantea alternativas para menguar las problemáticas expuestas en su primer paper.

CONCLUSIÓN SOBRE AMBOS PUNTOS DE VISTA:

El hecho de que sea un economista quien plantee el modelo diferencial pone de manifiesto algo que siempre se ha dicho sobre los profesionales de esta disciplina: que te dirán mañana por qué la teoría propuesta ayer no funciona hoy. En ambos casos los modelos parten de la juiciosa observación comportamental de la muestra poblacional y a través de una serie de ecuaciones permiten su modelación. Pero ambos tienen limitaciones: el modelo Singleton tiene una muestra de 19 personas (que si leen el libro en realidad serán menos) mientras que el modelo del profesor Rey excluye a las culturas del próximo, medio y lejano oriente. Pero si el modelo del profesor Rey ha sido publicado en revistas internacionales de matemáticas, no demerita tampoco el modelo Singleton: cada uno, dentro de su conocimiento, se esforzó por modelar algo que siempre ha aquejado a la humanidad y es la dinámica de las relaciones de pareja.

P.D.: Hassan es un Pepe Grillo gordo y grosero, hiriente como pocos. Lo que, lastimosamente, no le quita lo franco a la hora de hablar; siempre le dice a Colin la verdad.

sábado, diciembre 03, 2016

2016: para salir del fango.

Llegó diciembre y es hora de hacer unos cuantos balances.

¡POR FIN ASCENDIÓ AMÉRICA!

Pasé de trabajar medio tiempo a cambiar de ciudad y trabajar tiempo completo para luego regresar a Bogotá y trabajar tiempo completo pero con impuntualidad de pagos para luego renunciar y empezar a trabajar como independiente.

Fue el año de "los terribles 8" de Juan.

Fue el año de la Copa América Centenario y el tercer lugar de Colombia, que se le volvió costumbre no poder con Chile ni con Argentina.

Conocí personas maravillosas, tuve diferencias con personas que no me volvieron a hablar; al parecer eso también hace parte de la vida misma.

Pude asincerarme con alguien y, aunque la confianza que le tenía para contarle muchas cosas se rompió, espero que esa confianza se pueda recomponer.

Completé un año sin fumar, a pesar de vivir todas las situaciones que me empujaban a hacerlo.

Dejé de preocuparme por muchas cosas, entendiendo un par de aspectos fundamentales:

  1. Deseperarse por un problema no hará que se solucione más rápido. Solo hay que trabajar para resolverlo si se puede resolver. Y si  no, bueno, aceptar que no podemos cambiar lo que queremos cambiar.
  2. Las cosas simplemente pasan y no son para siempre. Sean momentos buenos o malos, simplemente pasan y ya.
Entendí que el problema con el tiempo es que no vuelve. Y cuando un hijo es muestra de ello... simplemente hay que buscar que ese recuerdo de infancia sea lo más positivo posible.

Con mucha reserva espero el 2017. Es mejor estar sorprendido (gratamente) que decepcionado.

viernes, diciembre 02, 2016

América, como la vida misma.

En el post anterior hice un resumen de lo que fue, desde la visión de hincha, soportar 5 años en la B. De aguantar burlas, de soportar memes, de tener que jugar clásicos contra el Depor de Aguablanca (que luego se llamó Atlético FC), de ver cómo equipos de medio pelo como Bogotá FC, Fortaleza, Expreso Rojo (luego llamado Tigres, el nuevo e incómodo inquilino de la A) se les abría la tarasca cobrando precios exagerados cada vez que la Mechita oficiaba de visitante (incluso en 2013 Fortaleza logró llenar el Campín... de hinchas americanos, cobrando a 35.000 la boleta de oriental 2do piso), pero sobre todo, después de ver cómo nos quedábamos una vez más por fuera de volver a primera, ver cómo celebraban otros clubes sin historia pero con procesos organizados... para descender al año siguiente.

Desde hace mucho tiempo deseaba escribir este post, pero era un sinsentido hacerlo con el América en segunda división. Ahora, cuando ya ha regresado de ese infierno que fue la B, puedo decir que esta travesía del equipo de mis amores fue... como la vida misma.

PERDIENDO LA GRACIA.

Muchas hinchadas sacan pecho porque sus equipos jamás han descendido. Así no hayan ganado ningún torneo en años, ni nacional ni internacional, eso les basta. Es como aquel empleado público, mando medio, que no hace más allá de lo que le toca y que ocasionalmente recibe una palmada en el hombro de parte de su jefe. En España hay un caso concreto. El Athletic Club de Bilbao jamás ha descendido y comparte ese "honor" con el FC Barcelona y el Real Madrid. El América de Cali desapareció en 1953 por quiebra y durante ese año se reorganizó para volver en 1954. Fue, esa en particular, una década difícil. EN Colombia solo 3 clubes se disputan el mismo "honor" de jamás haber descendido y/o desaparecido: Millonarios, Santa Fe y Atlético Nacional. A pesar de eso, el América de Cali ha tenido una repercusión enorme, sobre todo por esa historia alrededor del equipo en los años '80 y '90. Pero cuando llegó la situación del descenso, muchos hinchas de otros equipos (y sobre todo del Santa Fe, lo digo porque lo escuché, me lo dijeron de frente llenos de soberbia) decían "bien hecho. Ojalá se pudra en esa puta B, maldito equipo de narcos", por esas situaciones que llevaron a varios jugadores santafereños a jugar en América, entre ellos un tal Freddy Rincón. Y así empezaba un calvario que no esperábamos que durara tanto. Como una cuestión de honor, muchos amigos hinchas juramos que acompañaríamos al equipo. Afortunadamente muy pocos renunciaron, o escondieron la camiseta o se cambiaron de equipo. Pero como dice el dicho, "del árbol caído todos quieren hacer leña" y gente a la que el fútbol le importa un comino halló en esa desgracia un motivo para irritar a muchos de los que hemos manifestado abiertamente nuestro amor por el equipo.

LOS TROLLS.

Gracias a ese invento de difusión viral en Internet llamado "Meme", el ingenio colombiano pudo explayarse a sus anchas en medio de la desgracia que significaba, en esos años, ser eskarlata de corazón.Cada fecha en que el América perdía, aparecían memes mofándose. Pero fueron peores todas las semifinales en las que la Mechita resignaba el ascenso. Recuerdo mucho un meme en particular, en el que parafraseando al perenne "Boletín del consumidor", se mencionaba que como el América "no subió", eso haría que la canasta familiar fuera barata. Y durante esos años me di cuenta de que el sentido del troll es ser lo más asolapado posible, de tal manera que nadie vea cuál puede ser su punto débil. Y así se hallara, es muy desigual burlarse de una "desgracia real" que sufra el troll. Cuando apareció la figura del Troll en Internet como esos personajes incómodos de los foros que lo único que buscaban era despertar sentimientos de ira o reacciones negativas en los demás, de la mano apareció el concepto de "don't feed the troll", que evolucionó a "don't bite the bait". Entonces y luego del tercer año entendí que los trolls son simplemente seres carentes de afecto y necesitados de atención, que se alegran con "sacarle la piedra" a otros, con tal de tener su atención. Y como en la publicidad o la TV, quien no tenga atención simplemente desaparece.

De este tamaño es la reacción de un troll cuando su motivo de burla desaparece:

"Me agrada, me da esperanza, me dan la oportunidad de volver a burlarme cuando los bajen de nuevo xD."

Sabe que no tiene nada que perder, que la pelea es disímil si la respuesta entra en un ámbito que no sea el fútbol. así que "don't feed the troll".

Un clásico.

LOS AMIGOS DE OCASIÓN.

No hay ámbito en la vida en la que no aparezcan "amigos de ocasión": esa gente zalamera y aduladora que está junto a ti mientras le sirvas de algo; cuando cambian sus objetivos, también cambian sus amigos. Y de esa gente hay de sobra. Pero algo muy curioso pasó con la hinchada del América: fueron muy pocos los que le dieron la espalda al equipo y, contrario a lo que uno esperaría, era frecuente ver el Pascual con cientos de niños acompañando al América en sus presentaciones de local. Yo supe de gente, amigos que cuando conocí eran hinchas del América grande, esa tromba eskarlata que arrasaba con los que tuviera al frente, pero que dejaron atrás la camiseta después del primer año en la B. Otros pocos migraron sus amores a otros equipos (yo francamente no puedo: no me emociona ver un gol de otro equipo así como me emociona la Mechita) y me enteré de gente que uno diría "estos son de (inserte su equipo no-eskarlata aquí)" y el día del ascenso se subieron al bus de la victoria. Amigos de ocasión.

Hubo un meme que rodó un tiempo por Facebook en el que, palabras más, palabras menos, salían una madre y su hija hablando sobre los hombres perfectos. La mamá le decía a la niña algo así como "cásate con un hincha del América: no encontrarás uno más fiel". Y en medio de todas esas burlas, leer eso era un aliciente para seguir ahí, apoyando: a pesar de las burlas, nadie podía dudar de la fidelidad de esta hinchada.

LA PROCESIÓN INTERIOR.

Mencionaba el maestro Nicolás Buenaventura en su libro "Los hilos invisibles del tejido social" que cuando se juega un partido no solo lo juegan los 22 que corren de un lado al otro de la cancha. Lo juegan miles de personas en el estadio, pegados a una radio, frente al televisor. Y solo quien ama este deporte, entiende esa pasión que es capaz de despertar. EL fútbol es una suerte de catarsis para muchas personas; es el escenario en donde pueden desahogar su frustración, las razones que les hacen sentir ira, su rabia hacia ciertas desigualdades sociales. No me imagino que no haya en el mundo ningún sitio en donde el más humilde de los trabajadores desafíe a su jefe llevando la camiseta de su equipo, solo porque éste fue capaz de ganarle a la escuadra del patrón. Pero cuando tu equipo debe enfrentarse a clubes que muchos ni siquiera saben que existen (por ejemplo: del Depor casi nadie sabía), ¿a quién le luces la camiseta? Mientras clubes que llevaban décadas sin ser campeones lo lograban, mientras el vecino de patio lograba por una sola vez llenar su zancudero de gente, mientras algunos alcanzaban la gloria continental... el rojo seguía rodando por lugares como el Macal de Villavo, el Ciro López de Popayán, el Armando Maestre de Valledupar, los estadios satélite de la zona metropolitana de Medellín (Itagüí) y de vez en cuando se encontraba con antiguos rivales de primera división. Y ahí, era poco atractivo hablar de cómo se había jugado. Lo importante era ganar, no salir de los 8, no perder el segundo lugar... para así poder dar la pelea en el cuadrangular de ascenso.

COMO LA VIDA MISMA.

Estos 5 años en la B fueron como la vida misma: como el empleo que se pierde por no cumplir un compromiso, como el amigo que estuvo en tus buenas y te abandona en tus malas, como la silenciosa admiración de aquellos que reconocen que no te rindes en tu lucha de vida, como la procesión interior que no puedes sacar para que nadie sepa cuánto estás sufriendo, como el montador que siempre aparece para burlarse de algo tuyo y que veas más prudente no darle gusto guardando silencio, a ver si se cansa de molestar, así de intensas fueron las emociones en estos 5 años. Para muchos.

Pero en medio de todo (y espero que esto no se me olvide), la gran lección del América es que, a pesar de las adversidades, de las cosas que salgan mal, de los intentos fallidos, lo mejor es nunca dejar de creer. Y tampoco dejar de trabajar ni de luchar. En algún momento, eso dará sus frutos. Ninguna lucha es estéril.

(a todos los amigos hinchas americanos que he conocido, para ellos es este post).




martes, noviembre 29, 2016

AMÉRICA DE CALI: 5 AÑOS DE INFIERNO.

27 de noviembre de 2016.

Así como el 19 de diciembre de 1979 quedó en la memoria de todos los fieles hinchas escarlatas, así quedará el 27 de noviembre de este año: como una fecha para jamás olvidar, para recordar y para ser feliz. Porque atrás quedan 5 años en los que tuvimos que mascullar frustraciones, en que se nos quemaba el pan en la puerta del horno. Esta triste historia empezaba el 17 de diciembre de 2011, tras un infame año que nos llevó a la promoción y a jugar con Patriotas por el cupo a la A (valga la pena decir que Patriotas, al momento de escribir estas líneas está peleando por llegar a la gran final). En esos partidos quiso la suerte que, en el botín del Tigre Castillo, héroe en muchas otras jornadas y confeso hincha americano, estuviera la patada certera que nos permitiera permanecer en primera. Pero no fue así.


Después de esa noche, el Tigre cargó con la lápida de villano.

Podría mencionar todas las veces que nos quedamos por fuera, como en el 2012 que se quedaron en ganas 3 opciones claras: después de haberle ganado el primer torneo de ascenso en el 2012 al Unión Magdalena, solo quedaba repetir la hazaña en el segundo. Pero como el estudiante sobrador y confiado, las 3 opciones que existían para ascender, se dilapidaron de la forma más vergonzosa posible.

OPCIÓN A: Ascenso directo por doble corona.

Luego de haber despachado al Unión Magdalena en la final del primer torneo de 2012, sólo quedaba seguir de largo, ganar nuevamente los cuadrangulares, el duelo de punteros y listo, había ascenso. Pero tristemente no fue así. En una situación muy sospechosa, Atlético Nacional decidió brindarle apoyo a Alianza Petrolera, siendo la zancadilla perfecta para el anhelado ascenso de la mechita. Alianza Petrolera y América quedaron en el mismo cuadrangular, y sendas victorias del aurinegro sobre el escarlata resignaron al América el ascenso directo. Pero aún quedaban 2 opciones.

OPCIÓN B: Final de ganadores.

El Alianza Petrolera (una vez más) se cruzaba en las aspiraciones del América para ascender. Y una victoria de local, así como una derrota de vistante, le negaban nuevamente el ascenso al América. En ese partido de vuelta hubo una cantidad de suspicacias arbitrales que, a más de uno, le empezaba a rondar la mente una idea en particular: la Dimayor no deseaba que el América ascendiera. Wilson Lamoroux, un árbitro sobre el que han caído muchas dudas, pitó la final y en esa instancia... ¡a Julián Lalinde le anularon un gol legítimo!

La segunda opción, desperdiciada.

OPCIÓN C: La Promoción.

Quedaba jugar mano a mano contra otro histórico, el doblemente glorioso, el Cúcuta Deportivo. La cuestión era simple: ganar o ganar y ya. Pero nuevamente los errores del equipo pasaron factura (la verdad, yo aún sigo pensando que se entregaron muy feo en ese partido, un partido de local que no podía perderse) y una vergonzosa goleada 4 - 1 en el Pascual, como queriendo cobrarse una derrota histórica 9-0 en el General Santander que el América que dirigió por última vez el profe Ochoa le propinara al aurinegro en 1990, fue rematada por un 1 - 2 en la frontera, que no le alcanzaba al escarlata para volver a primera división.


Vergonzoso, simplemente.

Y una victoria pírrica, que nos condenaba a un año más en la B.

Cuando pienso en ese año (2012), en lo personal me ocurrieron muchas cosas que tiempo después me pasaron factura. Lo triste de eso es que esperaba cerrar con broche de oro un año que (hasta ese día) me parecía estupendo y quedaba solo esperar el ascenso. Igual, como en otros aspectos... esa ilusión fue simplemente un espejismo.

2013: ADIÓS LISTA CLINTON.

Para ser un club asfixiado por un embargo económico, con cuentas congeladas y dinero que ya se perdió (como lo que se ganó con la Merconorte de 1999), antes el América aguantó mucho. Pero ya en 2011 estaba dando tumbos, sin patrocinadores y sin la posibilidad de contratar jugadores de experiencia y jerarquía, como había hecho muchos años atrás. Para ningún hincha americano es un secreto que los dineros del narcotráfico también lo invadieron al equipo, así como pasó con Nacional, Millonarios, e incluso clubes como Pereira (hoy tristemente hundido en la B), Santa Fe y Medellín. Pero al América fue al único al que le pudieron, de frente, comprobar sus vínculos. La OFAC condenó al América al incluirlo en la lista de organizaciones que patrocinaban o se lucraban del negocio del narcotráfico y empezó una asfixia que terminó reflejándose en lo deportivo. Pero esta maldición no podría ser eterna, y en 2013 el que fuera el presidente de América en ese momento (Oreste Sangiovanni) logró, luego de arduas gestiones ante la Supersociedades primero y ante el Departamento del Tesoro de Estados Unidos después, que el nombre de América de Cali fuera retirado de esa infame lista. El acontecimiento se festejó con un partido "amistoso" entre Nacional de Medellín y América en el Pascual Guerrero.Y, tal vez, fue lo único positivo de ese año.

Adiós lista Clinton, pero el descenso seguía ahí.

Un equipo que cabalga las fases del "Todos contra todos" no podía quedar por fuera de las finales. Pero sí. Y apareció un equipo, un fucú que le amargó la vida cada vez que lo tuvo en frente y que, fiel a su costumbre sinusoidal, al momento de escribir estas líneas se encuentra en el lugar que se merece (es decir, la B): se trata de Fortaleza. En el cuadrangular semifinal del torneo finalización este equipo (que a la postre logró el ascenso), una fría noche de noviembre en el Campín, derrotó al América 2 goles a 0. Y recuerdo ese partido porque ese día fue la primera vez que llevé a mi hijo al estadio. Salió, al igual que todos, molesto. Y ver a un equipo sin hinchada, sin historia, subir en esa temporada a primera división, era una estocada en el corazón, una de tantas que sufrimos en esos años.

2014: CON EL MEJOR MUNDIAL DE FÚTBOL, SIN LA MECHITA EN PRIMERA DIVISIÓN.

Arrancaba el 2014 y luego de tantos partidos definitivos perdidos en la fase final, se iniciaba con la ilusión de ascender: ya el club no estaba más en la Lista Clinton, todos decíamos que "la tercera será la vencida"... pero no fue así. Arrancábamos el torneo recibiendo a dos históricos del fútbol colombiano: Cúcuta Deportivo y Deportes Quindío (con quien irónicamente nos jugamos el ascenso el fin de semana pasado), los que habían descendido por los pésimos resultados deportivos. Ascendían Uniautónoma (de la hoy procesada Silvia Guette, equipo que desapareció y vendió su ficha al equipo de los Sangiovanni, el Orsomarso SC) y Fortaleza.

Muchos decían, en son de burla, que la B era más atractiva que la A: equipos como Unión Magdalena, Real Cartagena, Cúcuta Deportivo, Atlético Bucaramanga, Deportes Quindío, Cortuluá y América estaban dando duelos más interesantes que un Nacional - Fortaleza o un Millonarios - Uniautónoma, por ejemplo. Y ese año se habló mucho del por qué esos "históricos" estaban relegados en segunda división. La gran conclusión es que, a diferencia de esos "clubes de garaje", en todos estos clubes tradicionales no había un trabajo serio de parte de los directivos para la contratación de jugadores y la continuidad de los procesos. Y nuevamente, ese objetivo, el objetivo del ascenso, se quedaba en ilusión.

APERTURA 2014: PECHEADA EN LA FINAL.

En la fase de "todos contra todos", América terminó tercero, debajo de Bucaramanga y (háganme el favor) Llaneros. Pero pudo llegar a la final, para enfrentar al flamante Jaguares de Córdoba, equipo que apareció ese año, así, de la nada. Y le ganó la primera final al América. En un partido donde el comportamiento de los jugadores escarlatas dejó mucho qué desear, América se fue goleado 4-1 a Cali, donde apenas obtuvo un 1-1 de resultado final. Nuevamente, se apagaba el sueño y la camiseta roja se guardaba para darle paso al mejor mundial que Colombia haya jugado jamás.

Alberto "Golecito" Suárez nos deja por fuera UNA VEZ MÁS! Lo hizo como técnico en una Libertadores en la que Paranaense llegó a la final, una final que habría podido ser para América de no haber faltado un miserable gol para hacer el paso a octavos de final.

El finalización fue para olvidar. América entra de octavo (sí, de octavo, en el último vagón) a los cuadrangulares y en el que se nombró como el "Cuadrangular de la muerte" (tres históricos: América, Pereira y Magdalena jugaban ahí) aparecía un tradicional animador de la B: Rionegro, los leones rojos del oriente antioqueño, lograban jugar la final contra un remozado Quindío que soñaba con volver a la A. Pero a los cuyabros también se les volvió un verdugo Jaguares: en al gran final condenaron al Quindío a jugar la promoción contra Uniautónoma, que lo mantuvo al Quindío en la B.

2015: LOS CUADRANGULARES DE LA VERGÜENZA.

En enero de ese año, quiso la Dimayor que se jugaran 2 cuadrangulares entre los "históricos" de la B para completar 20 plazas en el torneo de primera división. ¿Con qué objeto? Muchos dicen que era una "ayudita" para que el América ascendiera. Pero de la mano del nefasto Cheque García, lo que para el aficionado al fútbol era una descarada tirada de salvavidas al América, se convirtió en otra vergüenza. Un viejo conocido de la casa, el profesor Jaime de la Pava, lograba el ascenso de Cortuluá a primera división. Cambió el formato de campeonato, pero ni siquiera en esas se logró el tan anhelado ascenso.

EL TORNEO FRENTE AL FAVORITO O LA JUSTICIA EN EL FÚTBOL.

Para la finalización del "Todos contra todos", América quedaba en el mismo cuadrangular de otro histórico que había cabalgado el torneo: el Bucaramanga. Los Leopardos ganaron el partido que oficiaba América de local (!) y empataba de visitante. Con 10 puntos nuevamente se apagaban las ilusiones de volver a primera división. Y, hay que admitirlo, era justo que Bucaramanga ascendiera: había hecho un campañón todo el año y lo más obvio era que regresara a primera. En el oriente colombiano hacen falta los equipos tradicionales.

2016: NO HAY QUINTO MALO.

Si hubo alguien que marcó un antes y un después en el año del ascenso, ese alguien es Tulio Gómez. Don Tulio, como le llamamos respetuosa y afectuosamente, decidió adquirir un paquete accionario mayor al que tenía, hacerse al control del equipo y empezar a tomar decisiones de fondo. Pero empecemos por el comienzo: al iniciar el año y en medio de todos los problemas legales que rodearon a la Universidad Autónoma del Caribe tras la detención de su rectora, Silvia Guette, el consejo directivo de la Universidad consideró que el equipo de fútbol no era prioritario para los intereses académicos de la institución, vendiendo los derechos de ficha a la familia Sangiovanni, quienes crearon el Orsomarso SC. El primer semestre empieza el América dando tumbos; debido a que el sistema de torneo definió cuadrangulares hasta fin de año, el primer objetivo era no salir de los 8 y quedar, por lo menos, segundo, para que se pudiera tener la ventaja del punto invisible.

Este año, el América tuvo 3 técnicos: Alberto Suárez (que había ascendido a Jaguares de Córdoba), J J López (interino mientras se contrataba un nuevo técnico) y Hernán Torres, que llegaba con un halo de confianza enorme: él había sido el artífice de una verdadera hazaña, haber sacado campeón a Millonarios después de 24 años de sequía. En ese momento, don Tulio ya había asumido como presidente del club, y los buenos resultados empezaban a llegar.

A partir de ese momento, se empieza a ver que la actitud del equipo es diferente. La fase del "todos contra todos" deja al América con apenas 4 derrotas, a 10 puntos del primero (Deportivo Pereira) y asegurando el segundo lugar en un partido con tintes de revancha: Cúcuta Deportivo requería ganar para poder estar entre los 8. No fue así: América lo sentenció con un empate a 1 gol, condenándole a permanecer un año más en la B.

En el cuadrangular, dos hechos llenaron de angustia a la cada vez más desesperada hinchada escarlata: uno, arrancar el cuadrangular con derrota en Armenia. Dos, el empate ante Universitario en la ciudad de Popayán, que aplazaba los deseos de ascenso para el Diablo Rojo. Pero el 27 de noviembre sería el día D: era ahora o nunca; era un ultimátum de una hinchada cansada de las burlas de propios y extraños. Y finalmente, el domingo 27...



Gritos contenidos por 4 años. Una hinchada fiel que nunca abandonó, que recorrió el país en todas las canchas. Voces de aliento de ídolos del equipo como Falcioni, el Viejo Willy y Freddy Rincón... para poder decir: "¡VOLVIMOS!"

Atrás quedarán los enfrentamientos contra Llaneros, Real Santander, Rionegro, Barranquilla FC y tantos otros clubes de segunda división que se hicieron varios agostos cuando América iba de visitante, cobrando precios estrambóticos en la boletería sólo en ese partido en particular. Nos da una enorme tristeza por los hinchas, jugadores y directivos del Pereira que, por la característica del torneo, se quedan por fuera con un gol de último minuto. Esperamos que equipos como Fortaleza ojalá no vuelvan a primera división... y que Quindío, Cartagena, Unión Magdalena, Pereira y Cúcuta regresen a la A. Esos equipos sin historia pero con procesos serios han desnudado muchas falencias de clubes tradicionales: es hora de aprender de ese modelo y que ojalá ningún equipo "Grande" pase por lo que esta fiel hinchada tuvo que pasar durante un lustro.


GRACIAS, MIL GRACIAS AL PROFE TORRES Y A DON TULIO GÓMEZ POR DEVOLVERNOS A UN LUGAR DEL QUE JAMÁS DEBIMOS SALIR. POR LA DIGNIDAD, VAMOS A PRIMERA DIVISIÓN.

(con información tomada de:
Wikipedia
Diario "El País" de Cali
Noticias Uno
Noticias Caracol)